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Cada Pokémon capturado podría haber contribuido a conjuntos de datos utilizados para mejorar la navegación en entornos donde el GPS no está disponible. Esto plantea una cuestión más amplia sobre la recopilación de datos en la era digital, donde las plataformas de entretenimiento pueden evolucionar gradualmente hasta convertirse en infraestructura tecnológica.

En 2016, Niantic lanzó un juego para móviles que hacía que los jugadores recorrieran las calles buscando Pokémon, a los que podían capturar a través de la cámara de sus teléfonos. El mundo entero se volvió loco con él, alcanzando más de 800 millones de descargas para 2018.
Lo que ninguno de los millones de jugadores imaginaba en aquel momento era que estaban proporcionando datos que se utilizarían para entrenar modelos de inteligencia artificial, los cuales podrían acabar siendo útiles para drones militares.
Los entrenadores Pokémon contribuyeron a ello sin saberlo, al aceptar unos términos cuyas implicaciones futuras eran difíciles de prever.
La principal señal de alarma apareció en 2021 con una nueva función de PokéParadas (PokéStops). Para obtener recompensas dentro del juego, los entrenadores debían grabar ubicaciones reales y subir esos vídeos a través de la aplicación.
Las condiciones de uso permitían a Niantic utilizar alrededor de 30.000 millones de escaneos de calles, parques y edificios recopilados por jugadores de todo el mundo.
Según el medio neerlandés Trouw, Niantic utilizó este material para construir mapas tridimensionales a gran escala de entornos reales y entrenar su Sistema de Posicionamiento Visual (VPS, por sus siglas en inglés). Este tipo de sistema ayuda a los dispositivos a determinar dónde se encuentran basándose en lo que ven sus cámaras, en lugar de depender únicamente del GPS. También se utilizó para entrenar modelos de IA capaces de reconocer y comprender espacios físicos.
Probablemente esto no habría generado tanta controversia si en 2025 Niantic Spatial, una empresa derivada de Niantic, no hubiera anunciado una asociación con Vantor, una compañía especializada en software de detección espacial para drones, incluidos algunos utilizados por fuerzas militares.
El objetivo de esta asociación era desarrollar un sistema unificado de posicionamiento aire-tierra para operaciones militares en entornos donde el GPS no está disponible, algo de lo que depende cada vez más la guerra moderna.
Peter Wilczynski, director de producto de Vantor, declaró en una entrevista en diciembre:
“La asociación aborda una vulnerabilidad crítica en las operaciones modernas: la indisponibilidad del GPS, la suplantación de señal (spoofing), las interferencias y el bloqueo de señales (jamming).”
Vantor obtuvo acceso a conocimientos avanzados en computación espacial centrados en cómo las máquinas interpretan entornos reales en tres dimensiones.
Sin embargo, ambas empresas declararon a The Guardian Australia que los escaneos terrestres obtenidos a través del juego no fueron entregados a Vantor como parte de la asociación, aunque sí confirmaron que los datos recopilados mediante los escaneos de Pokémon GO se utilizaron para entrenar los modelos fundamentales de Niantic.
Según explicó un portavoz de Niantic:
“Los escaneos de realidad aumentada (AR Scans) recopilados a través de Pokémon GO fueron enviados voluntariamente por jugadores que optaron por utilizar esta función y estaban sujetos a los Términos de Servicio y la Política de Privacidad vigentes en ese momento.”
En febrero, Vantor obtuvo un contrato del Ejército de los Estados Unidos valorado en hasta 217 millones de dólares (162 millones de libras esterlinas) para desarrollar software de entrenamiento enfocado en la creación de entornos de simulación realistas con fines militares.
Las técnicas de bloqueo de GPS (jamming) y suplantación de señal (spoofing), mediante las cuales se emiten señales de radio falsas para indicar una ubicación incorrecta, se utilizan en numerosos conflictos, incluidas las guerras de Ucrania e Irán. Su objetivo es engañar a drones kamikaze, drones de reconocimiento y misiles guiados por GPS.
El sistema de posicionamiento visual, como alternativa al GPS, permite determinar una ubicación utilizando una cámara que compara lo que observa con un modelo tridimensional detallado y previamente construido del entorno. Además, es resistente a los bloqueadores de señal tradicionales.
Para los viajeros, este debate va más allá de los videojuegos. Servicios modernos como aplicaciones de navegación, plataformas de transporte con conductor, registros de ubicación en redes sociales e incluso la conectividad mediante eSIM dependen de datos de ubicación y de red para funcionar. La mayor parte de esta información se utiliza con fines legítimos, como mejorar la cobertura y los servicios.
La historia de Pokémon GO es un recordatorio de que los datos recopilados con un propósito concreto pueden adquirir valor para aplicaciones completamente diferentes años después.
A medida que los servicios digitales se integran cada vez más en nuestra vida cotidiana, comprender cómo se recopilan y utilizan nuestros datos puede llegar a ser más importante que el propio servicio que utilizamos.