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El nuevo alcalde de Venecia quiere multiplicar por diez la tasa turística para gestionar la presión del turismo durante los días de mayor afluencia. El principal objetivo son los excursionistas que visitan la ciudad y regresan el mismo día.

La tasa de entrada de 5 euros apenas ha servido para aliviar el problema del turismo en Venecia. Por eso, el nuevo alcalde de la ciudad, Simone Venturini, cree que ha llegado el momento de dar un paso mucho más contundente. Su propuesta consiste en elevar el precio de acceso para los visitantes de un solo día hasta los 50 euros en las jornadas de mayor afluencia.
Se trataría de un incremento de diez veces respecto a la tarifa actual. Sin embargo, antes de hacerse realidad, la medida deberá recibir la aprobación del Gobierno italiano y del Parlamento.
Venecia cobra una tasa de acceso a los excursionistas desde 2024, cuando se convirtió en la primera ciudad turística del mundo en implantar un peaje de entrada para los visitantes. Desde entonces, el sistema ha evolucionado considerablemente.
La iniciativa comenzó con un importe de 5 euros, aplicable durante 29 días de máxima afluencia entre abril y julio.
Al año siguiente, el programa se amplió hasta 54 jornadas, y quienes realizaban la reserva con menos de tres días de antelación debían pagar el doble.
En 2026, la tasa ya se aplica durante 60 días al año. El pago se realiza por internet y los visitantes reciben un código QR que deben mostrar en los controles situados en los principales accesos a la ciudad, incluida la estación de tren de Venecia Santa Lucia.
Durante su primer año de funcionamiento, el sistema recaudó 2,4 millones de euros, una cifra muy superior a la prevista por el Ayuntamiento.
Sin embargo, para muchos críticos —especialmente entre los propios residentes— ese éxito económico demuestra precisamente el problema: si la ciudad sigue ingresando dinero gracias a los turistas, estos seguirán llegando en masa.
Además, consideran que la tasa convierte a Venecia en una especie de parque temático en lugar de una ciudad donde vive gente.
Otros sostienen que los verdaderos responsables de la saturación no son los excursionistas, sino los turistas que pernoctan en la ciudad. Argumentan que el auge de los alquileres turísticos dispara el precio de la vivienda, que las maletas de ruedas dificultan el tránsito por las estrechas calles y que la masificación acaba desplazando a los propios venecianos.
La UNESCO ya ha advertido en varias ocasiones de que el exceso de turismo supone una amenaza para el patrimonio arquitectónico y cultural de Venecia, declarado Patrimonio de la Humanidad.
El nuevo alcalde, Simone Venturini, asegura que ha llegado el momento de actuar. El político conservador, que anteriormente fue concejal de Turismo y fue elegido alcalde a finales de mayo, hizo campaña prometiendo endurecer la tasa y ahora pretende cumplir ese compromiso.
La iniciativa plantea cobrar entre 30 y 50 euros durante los días con mayor presión turística. El incremento se activaría automáticamente cuando el número de reservas superase un determinado umbral.
Según Venturini, esta tasa es "la única herramienta realmente eficaz para controlar el número diario de visitantes". Además, sostiene que los ingresos obtenidos servirán para financiar los servicios municipales y contribuir al mantenimiento de una ciudad única, construida sobre el agua, cuyos costes superan los 100 millones de euros al año.
Dentro del Ayuntamiento también existe respaldo a la medida.
El responsable de Presupuestos, Michele Zuin, declaró al diario italiano Il Gazzettino que "apenas hay diferencia entre cobrar 5 o 10 euros" y que un incremento mucho mayor sí podría modificar el comportamiento de los visitantes.
Los datos parecen darle la razón.
De las 514.710 tasas abonadas durante los primeros 42 días de la temporada de 2026, menos de la mitad correspondieron a visitantes que reservaron con antelación para beneficiarse de la tarifa reducida.
Zuin también confirmó que 2026 será el tercer y último año de pruebas del sistema actual.
Como la propuesta aún necesita el visto bueno del Gobierno italiano, no se tomará una decisión definitiva antes de que finalice el verano.
Después, el Ayuntamiento estudiará nuevas posibilidades, como mantener la tasa durante todo el año o ampliarla a periodos especialmente concurridos, como el Carnaval de Venecia.
Daniel Minotto, director de la Asociación de Hoteleros de Venecia, recibió favorablemente la iniciativa y afirmó que podría actuar tanto como incentivo como elemento disuasorio en los días más problemáticos.
No todos los visitantes se verán afectados.
Quedan exentos del pago los huéspedes que pernocten en hoteles de Venecia, los menores de 14 años, los residentes en la región del Véneto, los estudiantes y quienes viajen a la ciudad por motivos médicos.
Eso sí, todos ellos deberán registrarse previamente a través de la plataforma oficial.
La tasa está dirigida específicamente a los excursionistas, es decir, a quienes visitan Venecia sin alojarse en la ciudad y regresan ese mismo día.
El pago de la tasa debe realizarse por internet antes del viaje. Una vez completado el proceso, recibirás un código QR que tendrás que mostrar en los controles de acceso.
Sin ese código QR no podrás entrar en la ciudad, por lo que es fundamental que tu teléfono tenga conexión desde el momento de tu llegada.
La cobertura del Wi-Fi público en Venecia es bastante irregular y, en general, ocurre lo mismo en buena parte de Italia. Si llegas sin conexión, probablemente tendrás que hacer cola para resolver el problema de forma presencial.
Por eso, activar una eSIM antes de salir de viaje te permitirá llegar con conexión desde el primer minuto, sin depender del Wi-Fi y evitando además los elevados costes del roaming.