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Japón aumentará las tarifas de visado por primera vez en casi 50 años, pero el encarecimiento es solo una parte de un esfuerzo más amplio para redefinir cómo el país gestiona la inmigración, el turismo y los controles fronterizos.

Por primera vez desde 1978, Japón aumentará las tarifas de sus visados. El gabinete aprobó esta revisión el 19 de junio de 2026, y las nuevas tarifas entrarán en vigor el 1 de julio. Se aplicarán a todos los extranjeros que necesiten un visado antes de ingresar al país.
El ministro de Asuntos Exteriores, Toshimitsu Motegi, explicó que la medida responde a la inflación y las fluctuaciones de los tipos de cambio acumuladas durante décadas, desde que se establecieron las tarifas actuales. También aseguró que no esperan un impacto inmediato sobre el turismo internacional.
En la práctica, no se trata de un ajuste menor. Japón multiplicará por cinco las tarifas de sus visados, y el importe dependerá de la cantidad de entradas que el viajero planee realizar al país.
La tarifa del visado de entrada única pasará de 3.000 yenes a 15.000 yenes, aproximadamente de 18 a 93 dólares. Para quienes necesiten un visado de entradas múltiples, el coste aumentará de 6.000 a 30.000 yenes, es decir, de 37 a 186 dólares aproximadamente.
Las solicitudes presentadas antes del 1 de julio seguirán sujetas a la estructura de precios anterior. Aunque las tarifas están fijadas en yenes, las embajadas y consulados japoneses podrán cobrarlas en moneda local según el país.
La revisión forma parte de una reforma migratoria más amplia que fue aprobada por la Cámara Baja de Japón en abril y ratificada por la Cámara Alta el mes pasado, con el respaldo del gobernante Partido Liberal Democrático, el Partido de la Innovación de Japón, Komeito y el Partido Democrático para el Pueblo.
Más allá de los visados, la misma ley también incrementará las tasas para cambiar o renovar el estatus de residencia, que pasarán a situarse entre 10.000 y 70.000 yenes, así como las solicitudes de residencia permanente, cuyo coste aumentará de 10.000 a 200.000 yenes antes de marzo de 2027.
Estos incrementos llegan en un momento en que Japón gestiona una población extranjera récord de 4,13 millones de personas, alcanzada a finales de 2025. El Gobierno planea destinar los ingresos adicionales a procesar un volumen creciente de solicitudes de visado, ampliar los programas de enseñanza del idioma japonés, reforzar las medidas contra las estancias irregulares y financiar iniciativas para combatir el exceso de turismo.
Dado que en enero se registraron alrededor de 68.500 personas con estancia vencida en el país, el aumento de tarifas no será la única herramienta que Japón utilizará para reforzar el control migratorio.
El Gobierno planea implementar JESTA, un sistema electrónico de autorización de viaje inspirado en el ESTA de Estados Unidos, antes de marzo de 2029.
Este sistema se aplicará a los viajeros procedentes de países exentos de visado y permitirá evaluarlos antes de su llegada, con el objetivo de impedir la entrada de personas deportadas previamente o consideradas un riesgo para la seguridad.
Los viajeros que ya necesitan visado podrán seguir utilizando el sistema eVisa de Japón para solicitar en línea un visado turístico de corta duración antes de viajar. Aunque se espera que las nuevas tarifas también se apliquen a estas solicitudes digitales, las autoridades japonesas aún no han publicado directrices específicas que lo confirmen.
Sin embargo, no todos los viajeros notarán estos cambios. Japón mantiene acuerdos de exención recíproca de visado con 74 países y territorios, por lo que los ciudadanos de esas jurisdicciones no se verán afectados en estancias cortas.
Quienes sí necesiten visado para entrar al país serán los más afectados, especialmente viajeros procedentes de China, India, Vietnam y Rusia, algunos de los mercados más importantes para Japón.
El Wi-Fi público en Japón puede ser irregular y no está tan extendido como en otros destinos asiáticos. Además, con la nueva normativa de entrada, gran parte del proceso migratorio se gestiona ahora a través de Visit Japan Web, por lo que necesitarás un teléfono con conexión a internet al llegar al aeropuerto.
La plataforma genera un código QR que debes presentar tanto en inmigración como en aduanas. Sin conexión, no podrás acceder al código y tendrás que volver al proceso tradicional en papel.
Una eSIM para Japón puede ser una solución práctica. Puedes activarla antes de salir de tu país y aterrizar con conexión inmediata, mientras tu tarjeta SIM habitual sigue activa para recibir llamadas. Así evitarás buscar una SIM física en el aeropuerto y también posibles sorpresas con las tarifas de roaming.