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Tras casi una década de retrasos, Qantas finalmente está a punto de cumplir una de sus mayores ambiciones. Impulsado por motores Rolls-Royce Trent XWB-97, el avión recorrerá la legendaria Kangaroo Route sin escalas a una velocidad de crucero de Mach 0,85, alcanzando hasta 1.049 kilómetros por hora.

En 2017, Qantas puso en marcha el Project Sunrise, un desafío dirigido tanto a Airbus como a Boeing para desarrollar un avión capaz de volar sin escalas desde la costa este de Australia hasta ciudades como Londres y Nueva York. En aquel momento, ninguna aeronave comercial podía cubrir esa distancia de forma directa.
Sin embargo, el proyecto se enfrentó a importantes obstáculos. El primer avión debía entregarse cinco años antes de lo que finalmente ocurrió. Las principales causas del retraso fueron la pandemia de COVID-19, que paralizó la industria de la aviación a nivel global, y los problemas en las cadenas de suministro.
Avanzando hasta el 2 de junio de este año, el primero de los 12 aviones encargados por Qantas completó con éxito su vuelo inaugural en Toulouse, Francia, tras ser especialmente modificado para este tipo de operaciones ultra largas.
El que será el vuelo comercial programado más largo del mundo, entre Sídney y Londres, despegará en octubre de 2027 y superará al actual poseedor del récord: la ruta de Singapore Airlines entre Singapur y Nueva York, que cubre 15.349 kilómetros en menos de 19 horas.
El anuncio llegó junto con la presentación del nuevo Airbus A350-1000ULR de Qantas, una versión diseñada específicamente para completar el trayecto de 22 horas sin escalas.
Para hacer posible esta ruta, Airbus amplió la autonomía del A350-1000 estándar en 1.000 millas náuticas adicionales (1.852 km) gracias a un depósito de combustible trasero de 20.000 litros, dando lugar al modelo A350-1000ULR (Ultra Long Range).
A diferencia del vuelo SQ24 de Singapore Airlines, que no transporta pasajeros en clase económica, Qantas sí abrirá esta ruta a los viajeros de Economy.
Su A350-1000ULR modificado tendrá capacidad para 238 pasajeros, muy por debajo de los 480 de la configuración estándar. La distribución incluirá:
El proyecto representa una apuesta multimillonaria para Qantas, que ha invertido miles de millones en aeronaves, mejoras de cabina e investigaciones sobre la salud y el bienestar de los pasajeros durante vuelos de ultra larga distancia.
Para que la operación sea rentable, la aerolínea deberá convencer a los viajeros de que vale la pena pagar más por evitar escalas, al tiempo que minimiza las incomodidades asociadas a pasar hasta 22 horas seguidas en el aire.
Actualmente, la ruta QF1 con escala en Singapur dura alrededor de 25 horas. El nuevo servicio directo reducirá el tiempo total de viaje a entre 19 y 22 horas, eliminando la parada en la histórica Kangaroo Route, un trayecto que décadas atrás requería hasta cinco días y múltiples escalas para completarse.
Cuando los billetes salgan a la venta en febrero, los pasajeros pagarán más por el vuelo directo que por la alternativa con escala en Singapur. Sin embargo, Qantas asegura que el nuevo servicio permitirá ahorrar hasta cuatro horas de viaje.
Si bien ahorrar cuatro horas de trayecto resulta atractivo, perder ese tiempo al llegar al destino buscando un taxi o esperando un autobús no parece la mejor decisión.
Para los residentes locales, la solución es sencilla: desactivar el modo avión y utilizar los datos móviles habituales. Pero para los viajeros internacionales, la situación es diferente.
¿Qué opciones tiene un visitante extranjero al aterrizar?
Después de un vuelo de hasta 22 horas, contar con acceso instantáneo a internet puede marcar la diferencia entre una llegada fluida y una experiencia frustrante.